Ambigüedades
De las notas del celular al Blog. No se muy bien de que va para resumirlo, pero esto me parece muy coherente a la temática ☺
Me costó escribir en noviembre. Mis notas del celular están llenas de frases sueltas, mezcolanza de ideas que se rozan sin tocarse del todo. Mercurio estuvo retrógrado, ayer fue luna llena geminiana, y aunque sé que es solo un consuelo frente al revoltijo de mi cabeza, hay una suavidad en dejar que esos símbolos sostengan lo que a veces parece no tener sentido.
Este mes hablé poco, pero escuché mucho.
Entrevistas a tarotistas, conversatorios, clases de astrología. En algunos de estos espacios, donde me gustaría encontrar refugio, me ubico forzosamente tan forastera. A veces, cuando estoy más sensible, hasta me da pena. Por supuesto, es culpa mía, no de estos lugares, además quiero decir que existen otros tantos que me hacen sentir en casa.
Y aunque no me acomodan, me hacen pensar, ¿qué más valioso que eso? Las voces ajenas interpelan la propia. La quiebran, para abrirse, o la hacen fuerte y flexible para seguir más viva que nunca.
Acusando mi propio actuar, porque todos hemos sido “El Papa” alguna vez, sabemos que en algunos de estos lugares proliferan los dogmas. Opiniones se tornan verdades, teorías certezas, posturas trincheras. Incluso aquellas que dicen querer aunar criterios prometen que su camino “del medio” será el único para resolver la encrucijada.
Pero en los mundos donde habita la creatividad la ambigüedad se revela con naturalidad, y aún más, se vuelve inevitable.
Entonces me pregunto ¿Por qué da tanto miedo aquello que no quiere ser más que eso, un espacio intermedio entre nada y todo? ¿Porque en algunos momentos se siente en el aire un apuro vertiginoso por situarse?
¿Por qué encontrar respuestas definitivas es más deseable e interesante que la búsqueda en sí misma y lo emocionante que es de a poco verlas revelarse?
¿Significa que todos deberíamos atesorar la ambigüedad del no querer saberlo todo? No. Porque sería también un despropósito volver a la lógica del todo o nada, incluso cuando hablamos de tarot, que para mi es, por naturaleza, un pliegue, una intersección, un umbral, un espacio gratamente aún incomprendido por las fronteras. Depende mucho de quien uno es, cómo se relaciona con las cosas, y por eso creo que la subjetividad no debería querer imponerse.
Obviamente reconozco el peligro de un mundo donde todo es nada y nada es todo. En el tarot y en la vida. Cuando entramos en esa disyuntiva, la palabra pierde peso, los bordes se disuelven hasta volverse inutilizables, y el pensamiento crítico deja de tener dónde apoyarse.
Lo que me inquieta es la aparente imposibilidad de permitir que los opuestos, en vez de quedar tensos, enfrentados, se conviertan en una confluencia, o mejor aún, en un entramado… Porque si la tensión no lleva a la acción, a la creación de algo nuevo, ¿cuál es la finalidad de la diferencia? ¿para qué sirve el contraste?
Para mí sirve para revelar lo que de otra forma quedaría oculto. Pero es más que una pelea entre opuestos, aburrida, monótona, porfiada… Que no me habilita a salir de mi. Es el espacio donde cada cosa puede reconocerse a sí misma y, desde ahí, coexistir sin necesidad de anular ni ser anulada. Es el lugar en el que podemos decidir.
Entonces, de nuevo…¿Por qué asusta tanto lo que todavía no es ni uno ni otro? Me he encontrado en todos los lados del espectro de tarotistas a críticos, cínicos o sensibles ansiosos por trazar barreras. Estaríamos necesitando, pienso, más diálogo no más peroratas.
La contradicción también es una manera de vivir. No la mejor, ni la más segura, pero quizás la más viva ¿tú que opinas?
Lo riesgoso, creo, no es abrirse a lo ambiguo, sino quedarse atrapados en un terreno donde nada conversa con nada, donde los opuestos no se encuentran ni siquiera para tensionarse. Allí donde no hay trama posible de ser contada.
Por eso prefiero pensar en la ambigüedad como un puente, no como un abismo al que tenerle miedo. Un lugar donde algo empieza a tomar forma sin apurarse, que no necesita llegar al otro lado pronto, sino dar grandes o pequeños, quizás a veces un poco erráticos pasos, llenos de vida.
Un camino donde lo indeterminado respira y se abre paso honrando la búsqueda infinita de algún contorno para poder existir.
♡
Sin ninguna conclusión, para variar, y como regalo post luna llena, te dejo este pedacito de mi libro Notas sobre el Zodíaco:




Excelentes reflexiones, como siempre.
Me gusta mucho que señales el peligro de vivir en la ambigüedad universal :)
Justo ayer estuve hojeando “Tarot & Psichology, spectrums of possibility”, que dedica un capítulo a los opuestos…